Documenta 14: Garcia Andújar propone quemar el canon

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Andújar, el arte político en Documenta

El montaje de la pieza ‘Los desastres de la guerra: el caballo de Troya’, que está en Kassel. D.G.A.

«El nuevo fascismo se describe por medio de algoritmos», cuenta durante su charla Daniel García Andújar. Política y tecnología se mezclan en su obra y así lo hace explícito en sus tres proyectos que presenta en Documenta 14.

El artista, nacido en Almoradí, vivió ayer un día muy intenso con la apertura del que es uno de los mayores encuentros de arte del mundo. Celebrada cada cinco años, entrar en ella supone un hito en la carrera. Y vía telefónica desde Kassel, tras atender a las múltiples presentaciones de la mañana, reconoce que «es un privilegio que se fijen en tu trabajo. Entrar en Documenta es muy complicado porque hay artistas de todo el mundo, es global».

Como lo es los mensajes que lleva consigo, divididos en las dos sedes que por vez primera en la historia ha organizado esta exposición, Atenas y Kassel. «Al contrario de lo que ha pasado en [la bienal de] Venecia, donde había una despolitización, en esta la elección es estratégicamente y puramente política», empieza contando, «no hay dos países que no estén tan enfrentados histórica y actualmente como Alemania y Grecia». Y lo recuerda apuntando desde el contexto actual, «Grecia ha sufrido una crisis política y económica absolutamente catártica y ven como parte del problema viene ocasionado por Alemania», hasta llegar al pasado, «un país que en la II Guerra Mundial invade Atenas y deja literalmente morir a centenares de niños de hambre».

En Atenas empezó su reto artístico. Para la capital griega le encargó Adam Szymczyk, el director artístico de Documenta 14, que recordara la época de la dictadura de los coroneles, entre 1967 y 1974. «Adam dice que un evento cultural es el único que puede crear un puente de comunicación absolutamente fuera de la política y por eso mismo es absolutamente político», comenta Andújar.

Lingua Tertii Imperii, basada en la Junta Militar, la desarrolló en septiembre, «en una serie de charlas en la que se invita a filósofos, políticos y otros colectivos a repensar». Su labor debía servir para que los asistentes supieran que donde se reunían, un edificio del parque de la Libertad, «durante la época de la Junta fue usado para detener y torturar a la gente».

«Intento acercarme a lo que fuera la Junta, como si en España intentara explicara cuál es lenguaje que se utilizó durante la dictadura», indica. Creó un glosario, basado en sus investigaciones durante medio año, que ha plasmado en «un librito» que gratuitamente se reparte a los asistentes.

En la «enorme maquinaria de más de 300 personas» que es esta exposición, con las dificultades añadidas de una doble sede, Andújar trabaja estrechamente con su curador, Paul B. Preciado.

Otra de los proyectos que presenta, Los desastres de la guerra: el caballo de Troya, se divide entre Kassel y Atenas. En la capital griega está centrado «en el canon estético griego y cómo se llega a ver hasta ahora, pasando por el fascismo». «Tenemos un cuerpo que está en ese proceso de digitalización», razona. Y para ello pone de ejemplo una broma que dice que los estudiantes en California todos tienen los mismos dientes porque se los ponen igual. Este «es el último eslabón en el actual proceso de digitalización que vive la sociedad. Lo hemos digitalizado todo y el cuerpo entra en ese último estadio, transformando lo físico en algo digital. Cuando se concluya, este proceso modificará todo conforme lo entendemos ahora. Hay algoritmos que empiezan a controlar aspectos de nuestra realidad y nuestra vida».

En la Neue Neue Galerie presenta el trabajo hecho esta vez junto al taller del artista fallero Manuel Martín. En él han construido réplicas de esculturas de la Grecia antigua, «siguiendo la técnica clásica, solo papel y madera». Lo que «al fin y al cabo es una falla», como tal tendrá una vida limitada puesto que «solo estará dos semanas y del 23 al 24, la noche de San Juan, lo vamos a quemar».

Parte del proyecto es Quemar el canon. Un nombre con el que recuerda como en la Guerra Civil y en la II Guerra Mundial los principales museos europeos tuvieron que hacer una lista con las obras que deberían salvarse. Andújar cita a Lola Jiménez-Blanco, quien ha escrito el manifiesto de su falla, «todo el que intenta quemar un canon, crea otro, porque lo que dejas se convierte en canon, otra vez». Así cumple su deseo de «jugar todo el tiempo con lo que puedes ver y lo que no».

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