Un lenguaje propio. Claves para entender la obra de Joan Miró

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Un lenguaje propio. Claves para entender la obra de Joan Miró

Una muestra con obras del museo español Reina Sofía llegará este mes al Museo Nacional de Bellas Artes; seguirá camino a Perú y Chile

Marina Oybin

PARA LA NACION

Mujer, pájaro, estrella (homenaje a Picasso), 1966/73
Mujer, pájaro, estrella (homenaje a Picasso), 1966/73. Foto: GENTILEZA MNBA/ © SUCCESSIÓ MIRÓ / ADAGP, PARÍS / SAVA, BUENOS AIRES, 2017

Joan Miró (Barcelona, 1893- Palma de Mallorca, 1983) creó un singular alfabeto de signos gráficos reconocido en el mundo. Miró: la experiencia de mirar, muestra que se presentará desde el 25 de octubre en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), incluirá más de medio centenar de pinturas, esculturas y dibujos de la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, realizados en sus últimos veinte años de vida.

Se trata de un período en el cual el artista catalán explotó con intensidad el lenguaje plástico que desarrolló en los años de la vanguardia histórica de París. La exposición, que ya pasó por el Museo de Arte de Seattle, permanecerá en el MNBA hasta febrero de 2018 y viajará luego al Museo de Arte de Lima y al Museo Nacional de Bellas Artes de Chile.

A continuación, algunas claves para entender su obra.

EL EFECTO DEL HAMBRE

Miró se nutrió del postimpresionismo, el cubismo y el fauvismo. Si bien participó en exposiciones junto al grupo de André Breton, no fue un surrealista ortodoxo. “Un español no necesita ser surrealista, ya es bastante irracional -señaló-. Yo estaba interesado en la idea de la peinture-poésie -pintura como poesía visual- pero el aspecto narrativo del surrealismo, las pequeñas historias, me daban igual.”

Cuando Pablo Picasso le dijo que no se moviera de París si quería ser pintor, Miró no dudó. Alquiló un atelier allí, pero durante los primeros años apenas podía pagarse una comida por semana: vivía a higos y chicles. “En aquellos días el hambre me provocaba alucinaciones, y las alucinaciones me brindaban ideas para mis pinturas”, recordó sobre sus comienzos parisinos.

MENOS ES MÁS

Miró creó una iconografía propia, un alfabeto que retoma símbolos y figuras de su producción temprana y es incluido con cambios en sus nuevas obras.

Buscó obtener el máximo de intensidad con el mínimo de recursos: sus personajes, contó, sufrieron la misma síntesis que los colores de sus pinturas. Para él, así simplificados resultaban más humanos y vívidos que si hubieran sido representados con todos los detalles.

“Decidí dedicarme a la vida secreta de las cosas y poco a poco suprimí toda realidad exterior para llegar al signo que es un ideograma -señaló-. Esta comprensión de una vida interior de las cosas se encuentra en la cultura oriental. En Japón, me he sentido como en mi propia casa”.

Su universo cósmico incluye ojos -que aluden al poder de la vista y la mirada-, estrellas, formas biomórficas, pájaros, estrellas, mujeres-pájaro y el sol. El paréntesis es un signo que usa como barrera que obtura la fuga de energía. Una línea y un pequeño óvalo le bastan para representar una libélula en vuelo.

ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

Con personajes y objetos de una galaxia mágica pintó entre 1940 y 1941 las primeras Constelaciones en Varengeville, población francesa a la que había llegado escapando de la Segunda Guerra Mundial. Inspiradas en el cielo de la costa normanda, están hechas sobre papel húmedo y arrugado.

Miró siempre se sintió unido al mundo rural. Su padre era de Cornudella y su familia tenía un campo en Montroig, donde veraneaba. La relación con la tierra es clave desde su famosa pintura La masía, con impronta telúrica, cuya representación y símbolos se irían modificando. Las figuras con pies enormes que habitan muchas de sus composiciones simbolizan la fuerza que emana de la tierra y nutre al hombre.

En su obra, el eje estaba puesto en las fuerzas de la naturaleza. “Cada partícula de polvo tiene un alma maravillosa, pero para comprenderla necesitamos volver a descubrir la significación mágica y religiosa de todas las cosas, la misma que tenían para el hombre primitivo”, dijo el artista.

EXPERIMENTADOR VORAZ

En su afán de llegar al mayor público posible, Miró hizo diseños de vestuario para coreografías, tapas de discos, platos, vasijas, baldosas, murales, pavimento cerámico y carteles para campañas de la Unesco y para Amnistía Internacional.

Por otra parte, palabras y números diluyen en su trabajo la idea de la pintura como espacio de representación tradicional. Apeló a títulos poéticos –Poema a la gloria de los destellos, Mujer en trance por la huida de las estrellas fugaces y La danza de las amapolas son algunas de las obras que se exhibirán en el MNBA- y nunca dejó de ampliar su lenguaje.

En la década de 1960 retomó el collage y el ensamblado de objetos de los años veinte y treinta para hacer esculturas fundidas en bronce, a las que incorporó el modelado. Con objetos que coleccionaba hizo sus esculturas “de una manera muy viva, en contacto con los elementos de la naturaleza” para crear, según él, “un mundo verdaderamente fantasmagórico, de monstruos vivientes”.

Apeló a nuevos formatos y técnicas que abarcan desde mosaicos, esculturas, tapices y esculturas públicas monumentales de fibrocemento hasta cerámica para el espacio público y grandes collages con pedazos de alambre y piedras.

En sus composiciones prevalecen los campos de color puro y los trazos negros gruesos: eliminó la línea de horizonte, centrándose en las formas y los colores primarios.

NUEVAS REALIDADES

Pese a que tenía un carácter taciturno, y a que creía que la vida era absurda, encontró en el arte el modo de hacerle frente a un destino trágico.

“El juego de líneas y de colores, si no desnuda el drama del creador, no es más que un divertimento burgués -dijo-. Las formas deben revelar el movimiento de un alma que quiere evadirse de la realidad presente, particularmente vulgar, para aproximarse a nuevas realidades. Y ofrecer a los hombres una posibilidad de elevación: para descubrir un mundo habitable por algo más que podredumbres a barrer.”

Tres de las obras que se exhibirán en el MNBA
Tres de las obras que se exhibirán en el MNBA. Foto: GENTILEZA MNBA/ © SUCCESSIÓ MIRÓ / ADAGP, PARÍS / SAVA, BUENOS AIRES, 2017

INSPIRACIÓN

“El arte nos inspira”, dijo Mauricio Macri en un mensaje grabado que sorprendió el lunes a quinientas personas en el Museo Nacional de Bellas Artes, durante la gala organizada por la Asociación Amigos. Este año, la colorida obra surrealista de Miró motivó el dress code y la ambientación. Entre los presentes estuvo la artista Gimena Macri, hija del presidente.

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