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Art Basel Miami: de la crítica política a la consagración del mercado

Hay trabajos de artistas comprometidos. Pero se potencia el vínculo entre arte, espectáculo y negocios.

Art Basel Miami: de la crítica política a la consagración del mercado

La gran exposición. La propuesta central concluye este domingo. EFE/EPA/RHONA WISE

Ana Maria Battistozzi
 Miami. Especial para Clarín.

La obra Argentina ‘74 de Edgardo Vigo fue una de las primeras piezas en venderse el día miércoles de first choice en las previas a la apertura de Art Basel Miami, que concluye mañana. Los 8.000 dólares pagados por ella representan, si se quiere, poca cosa comparados con los 9,5 millones que pagaron unos coleccionistas asiáticos por una instalación del estadounidense Bruce Nauman, pero es un récord para el artista argentino que lo coloca en la mira del coleccionismo internacional.

La galería londinense Richard Saltoun presentó el trabajo de Vigo en la sección Survey, un espacio de investigación. Fundada en 2012 y especializada en arte conceptual crítico, de performance y en el de feministas inglesas como Helen Chadwick, hace un tiempo hizo foco en Vigo y trajo a Miami un conjunto similar al que llevó a Arco en la edición que esa feria dedicó a la Argentina en febrero pasado, en Madrid. El conjunto es parte de un fondo documental que Saltoun adquirió en Londres por sugerencia de un conocido. Alguien vinculado a actividades promovidas por Jorge Glusberg en los ‘70 le señaló lo que había quedado sin que se le prestara demasiada atención desde entonces. Paradojas del mercado.

De la mano de intereses similares a los que trajeron la obra de Vigo a esta escena llegó la obra del chileno Alfredo Jaar. La galeria Lelong de Nueva York y París que lo representa exhibe aquí su serie Autorretratos de 1977 en los que se muestra a sí mismo en distintas actitudes anímicas durante la dictadura de Pinochet. El conjunto se relaciona con el proyecto de arte público Estudios sobre la felicidad que realizó en Chile entre 1979 y 1981 e investigó el ánimo de la gente durante la dictadura militar.

Art Basel Miami: de la crítica política a la consagración del mercado

“Argentina 74”, de Edgardo Vigo. / RICHARD SAULTON GALLERY

Más allá de estos trabajos de los ‘70, la obra de Jaar es conocida por su posición contestataria aún en los Estados Unidos, donde reside desde los años 80. Basta recordar la emblemática intervención que realizó en 1987 en Times Square, Nueva York, en la que deslizó en los carteles electrónicos de publicidad un mapa de los Estados Unidos con la leyenda “This is not America” cuestionando la apropiación coloquial que los Estados Unidos hace de América asociando el nombre sólo con ese país.

Dentro de la misma tónica que en estos días irrumpió en la feria, la publicación especializada Art Newspaper tituló: “Los artistas traen la lucha contra el fascismo al ámbito de la feria”. Se puede incluir en esta irrupción la obra del brasileño Cildo Meireles, otro artista de los reconocidos por sus acciones políticamente críticas, presentado por la galería paulista Strina.

Mucha de la obra de este tenor que se muestra fue concebida para oponerse a los regímenes dictatoriales latinoamericanos de los años ‘70 y la mayoría de ellas con absoluto desdén (sino explícita oposición) por el mercado. Ahora sus valores comerciales rondan entre los 8 mil dólares de la venta de Vigo a los 36 mil o 75 mil que cuesta la obra de Jaar.

En aquella época, no sólo los latinomericanos sino los americanos y europeos en general pusieron en práctica un rechazo militante hacia la producción de objetos que sostenían el régimen del mercado y se lanzaron a producir obras bajo el rótulo del land art, happening o body art que no sólo no entraban en el mercado sino que lo complicaban explícitamente. Aún así, éste no tardó en absorberlos en distintas versiones de registros fotográficos o transcripciones de proyectos que los artistas mismos avalaron como forma de sostenerse económicamente.

Art Basel Miami: de la crítica política a la consagración del mercado

Intervenciones públicas (Estudios sobre la felicidad: 1979-1981), de Alfredo Jaar. / Galerie Lelong & Co.

Si algo da cuenta del sentido en que se zanjó esa batalla es la apoteosis de marketing y mercado que encarna Art Basel a nivel global con sus exitosos emprendimientos en Basilea, Miami y Hong Kong, que estratégicamente apuntan a las principales regiones donde se mueve el dinero.

Ninguno de los galeristas o artistas seniors, de los que todavía participan de este negocio, hubieran imaginado en los combativos ‘70 este giro de las cosas. En aquellos años el divorcio entre arte, negocios, espectáculo y moda era irreductible. Hoy es parte central del andamiaje. Figuras del espectáculo como Cindy Crawford, Brad Pitt , Leonardo Di Caprio y Ricky Martin se codearon en los pasillos de la feria esta semana con artistas como Mark Bradford y prestigiosos coleccionistas locales como Don y Mera Rubell, Ella Fontanals de Cisneros, internacionales como el italiano Eugenio de Re Rebaudengo y la turca Füsun Eczacıbaşı. Entre ellos, infaltable la presencia de curadores internacionales o promotores del arte contemporáneo de renombre como Hans Ulrich Obrist de la Serpentine Gallery de Londres o el italiano residente en Nueva York Maissiminiano Gioini , director del New Museum y curador de la impactante edición 2013 de la Bienal de Venecia. Lejos de ser experimentada como bastarda, la relación arte, finanzas, moda y espectáculo es festejada y apreciada. Tanto por los que participan de las fiestas con esculturas voladoras impulsadas por drones que activan sponsors como BMW en la playa del Faena o los que se asesoran con informes para inversiones en arte de USB, los dos principales sponsors de Art Basel.

Ventas de los primeros días.

La instalación del estadounidense Bruce Nauman , de la galería Hauser & Wirth, se vendió en 9,5 millones a un coleccionista asiático. Un tríptico del artista de Los Angeles Mark Bradford, que representó a Estados Unidos en la Bienal de Venecia de este año se vendió por cinco millones.

Art Pace vendió un trabajo de Yoshitomo Nara. También el exquisito artista Do Ho Suh’s vendó tres de sus arquitecturas de telas transparentes

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