Ya se viene la 33ª Bienal de San Pablo

 33ª BIENAL DE SAO PAULO
LA 33ª BIENAL TOMA FORMA CON EL ANUNCIO DE 12 PROYECTOS INDIVIDUALES

Gabriel Pérez-Barreiro ha seleccionado proyectos individuales que se mostrarán junto con exposiciones colectivas organizadas por siete artistas curadores.
Como lo indica el título Afinidades Affectivas – inspirado en la novela Afinidades electivas (1809), por Johann Wolfgang von Goethe, y por la tesis “Sobre la naturaleza afectiva de las formas en la obra de arte” (1949), del crítico brasileño Mário Pedrosa – La 33ª Bienal de São Paulo tiene como objetivo promover la experiencia individual del visitante con las obras en lugar de una narrativa curatorial predeterminada. El título no sirve como una camisa de fuerza temática para la exposición, pero caracteriza una manera de entender la exposición basada en asociaciones, y en las afinidades artísticas y culturales entre los artistas involucrados. Como en los escritos de Mário Pedrosa, la propuesta es investigar las formas en que el arte crea un ambiente que fomenta las relaciones y la comunicación, que se mueve del artista al objeto y al observador. La presencia, la atención y el entorno son premisas que guían la curaduría de esta edición, en reacción a un mundo de verdades preparadas, donde la fragmentación de la información y la incapacidad para enfocar la atención pueden llevar a la alienación y la pasividad.

En este contexto, la 33ª Bienal de São Paulo comprenderá 12 proyectos individuales seleccionados por Gabriel Pérez-Barreiro y siete exposiciones colectivas concebidas por los artistas-comisarios previamente anunciados: Mamma Andersson (Luleå, Suecia, 1962); Antonio Ballester Moreno (Madrid, España, 1977); Sofia Borges (Ribeirão Preto, Brasil, 1984); Waltercio Caldas (Río de Janeiro, Brasil, 1946); Alejandro Cesarco (Montevideo, Uruguay, 1975); Claudia Fontes (Buenos Aires, Argentina, 1964); y Wura-Natasha Ogunji (St. Louis, EE. UU., 1970). Los detalles con respecto a sus propuestas curatoriales se proporcionarán en breve.

La selección de Gabriel Pérez-Barreiro presenta proyectos encargados por ocho artistas (Alejandro Corujeira, Luiza Crosman, Nelson Felix, Tamar Guimarães, Maria Laet, Denise Milan, Vânia Mignone y Bruno Moreschi), una serie icónica de Siron Franco basada en 1987 accidente radiactivo en Goiania, y tributos póstumos a tres artistas: Aníbal López (Guatemala), Feliciano Centurión (Paraguay) y Lucia Nogueira (Brasil).

 

Política, sexualidad y género

Los artistas seleccionados para tributos póstumos representan aspectos importantes del arte de la década de 1990, un momento de transformación para América Latina. “Esta fue la primera generación latinoamericana en crear arte libre de la opresión de los regímenes totalitarios de las décadas anteriores”, explica Pérez-Barreiro. Los artistas de esta generación ya no tenían que hacer obras codificadas u ocultas de la censura, y en su lugar ponían mayor énfasis en la expresión de la subjetividad como un acto profundamente político.

Según Pérez-Barreiro, el homenaje a estos tres artistas, con alrededor de 30 a 40 obras que destacan sus carreras, fue una forma de repensar los Núcleos Históricos de la Bienal de São Paulo, que fueron un rasgo característico de la Bienal hasta su 26ª edición ( 2004). “Quería artistas que fueran históricos, pero no necesariamente famosos, en otras palabras, que estos núcleos no fueran solo una reiteración de nombres con los que ya estamos familiarizados. Los artistas honrados no son muy conocidos en América Latina, pero son importantes exponentes de su generación, por lo que llevarlos a la Bienal es una manera de rescatarlos de desaparecer de la historia del arte y mostrarlos a las nuevas generaciones “, dice Pérez. -Barreiro. Para el comisario, estas exposiciones también hacen una contribución significativa a la Fundação Bienal en términos de investigación, catalogación y recuperación de la producción de estos artistas.

Aníbal López (Ciudad de Guatemala, Guatemala, 1964-2014), también conocido como A-153167, el número que figura en su tarjeta de identificación, fue uno de los precursores del arte escénico en su país. Su trabajo, que incluye video, performance e intervenciones urbanas, entre otros, es fuertemente político y se centra en disputas relacionadas con las fronteras nacionales, las culturas indígenas, los abusos militares e incluso el mercado del arte. Videos y fotografías de acciones efímeras, conducidas como una forma de protesta a la objetificación y fetichización del arte, componen la exposición.

El mundo del arte queer se aborda poéticamente por Feliciano Centurión (San Ignacio, Paraguay, 1962 – Buenos Aires, Argentina, 1996), quien dejó su país de nacimiento, Paraguay, para vivir en Argentina, donde se convirtió en un exponente de la so- llamada generación “Rojas” (los primeros artistas en mostrar su trabajo en la galería del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas, en la Universidad de Buenos Aires) hasta que fue víctima de complicaciones relacionadas con el SIDA, a los 34 años de edad. Centurión trabajó principalmente con telas y bordados, incorporando piezas como pañuelos y ganchillo comprados en los mercados de artesanías en Buenos Aires. Descendiente de una familia de bordadores, se apropió de la artesanía como lenguaje artístico para expresar elementos de su historia personal a partir de una tradición familiar común en la cultura paraguaya.

Aún relativamente desconocida en Brasil, Lucia Nogueira (Goiânia, Brasil, 1950 – Londres, Reino Unido, 1998) es una figura esencial para entender el arte británico de la época, y logró reconocimiento internacional en su corta vida. Sus esculturas e instalaciones subvierten el utilitarismo de los objetos con humor sutil, asociaciones inusuales entre los elementos y juegos de palabras en sus títulos, creando una atmósfera inquietante y poética. Proyectos individualesLos proyectos individuales de nueve artistas, de los cuales ocho fueron encargados especialmente, completan la selección de Pérez-Barreiro. El único que exhibe obras históricas es Siron Franco (Goiás Velho, Brasil, 1950), con la serie de pinturas Césio / Rua 57. En esta serie, Franco interioriza la impresión de horror y aislamiento causado por un accidente de radiación ocurrido en 1987 en Bairro Popular, en Goiânia, cuando una cápsula del elemento radiactivo cesio-137 fue descubierta accidentalmente en una máquina de rayos X que fue abandonada ilegalmente en un basurero. Nacido y criado en ese barrio, el artista regresó a su ciudad natal poco después del accidente, dejando atrás el eje Río-São Paulo para siempre. Sus registros de la catástrofe ambiental dieron como resultado un giro significativo en su carrera, que anteriormente favorecía la ironía figurativa, hacia el uso de la alegoría con elementos simbólicos. El pigmento utilizado en algunas pinturas de la serie proviene del suelo de Goiânia, que muchos creían estar contaminado por la sustancia radiactiva. La ropa insertada en algunos de los cuadros insinúa las cuatro primeras víctimas del accidente, una de las cuales era un niño. En tiempos de desastres medioambientales como el colapso de la represa Fundão en 2015, en Mariana, el debate sobre la obra de Siron Franco sigue siendo lamentablemente actual. Lo que los ocho artistas con proyectos encargados tienen en común es que su trabajo no encaja en una temática estructura. “Son obras complejas que funcionan individualmente y no necesitan un contexto adicional para que el espectador se relacione con ellas”, explica Pérez-Barreiro. El nativo de Buenos Aires, Alejandro Corujeira (Buenos Aires, Argentina, 1961) posee una concepción formal que es liviana y fluido, que parece querer capturar el movimiento de la naturaleza. Nuevas esculturas y pinturas serán presentadas en la exhibición. Denise Milan (São Paulo, Brasil, 1954) crea esculturas e instalaciones con grandes piedras y cristales. En la 33ª Bienal, el artista exhibirá nuevas obras utilizando estos materiales inusuales (para arte). La atención a la vida cotidiana sirve de inspiración para las obras de Maria Laet (Río de Janeiro, Brasil, 1982), quien exhibirá un nuevo video en la 33ª Bienal, y para Vânia Mignone (Campinas, Brasil, 1967), quienes presentarán nuevas pinturas. Nelson Felix (Río de Janeiro, Brasil, 1954), quien en su “trabajo formal parece materializar una conciencia planetaria”, en palabras de Pérez-Barreiro, presentará una nueva instalación escultórica. Estudios realizados por Bruno Moreschi (Maringá, Brasil, 1982) y Luiza Crosman (Río de Janeiro, Brasil, 1987) están relacionados con la crítica institucional y no usan formatos artísticos tradicionales. “Con estos artistas tendremos, dentro de la exposición, una perspectiva crítica sobre cómo funciona el arte, se exhibe y se explica”, afirma Pérez-Barreiro. Basándose en un enfoque personal y poético, Tamar Guimarães (Viçosa, Brasil, 1967), que combina una perspectiva crítica sobre las instituciones con inquietudes poéticas y narrativas, presentará un nuevo video. Cartel y publicación educativa Junto con el anuncio de los artistas seleccionados por Gabriel Pérez-Barreiro, la 33ª Bienal está lanzando el póster para esta edición, diseñado por Raul Loureiro, quien trajo sus propias afinidades como motivos gráficos para la identidad visual de la exposición. El cartel de la exposición está compuesto por una reproducción de la obra Formas expressivas [Expresivas formas] (1932), de Hans (Jean) Arp, una pintura en relieve con madera, acompañada de elementos tipográficos. La identidad visual adopta la familia de fuentes Helvetica, que prioriza la claridad y la neutralidad del significado, y enfatiza el número 33 como elemento conceptual. La 33ª Bienal también presentará su publicación educativa, desarrollada por el equipo de la Fundação Bienal con los consultores educativos Lilian L ‘Abbate Kelian y Helena Freire Weffort. Bajo el título Convite à atenção [Invitación a la atención], la publicación aborda el tema de la atención proponiendo varios ejercicios, que se pueden hacer individualmente o en grupos. En un esfuerzo por contrarrestar las distracciones causadas por el inmenso volumen de información e imágenes con las que somos bombardeados diariamente, estos ejercicios fueron creados como una invitación a estar atentos a la experiencia del arte. La publicación, con nuevos collages del artista-curador Antonio Ballester Moreno, propone un conjunto de experiencias cuyo uso no está restringido a la 33ª Bienal, sino, más bien aplicable a muchos trabajos y contextos.

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