Adrian Villar Rojas :El rosarino que reinventó un museo de Nueva York

el

Adrian Villar Rojas :El rosarino que reinventó un museo de Nueva York
En la terraza del famoso Metropolitan, colocó réplicas de una selección de obras, hechas en poliuretano.

Clarin, 15/4/2017
Hay grandes lugares para la vida de un artista, lugares que indican que lo que está haciendo es significativo, consagratorios. La Bienal de Venecia, pongamos. El Museo de Arte Moderno de Nueva York. La exposición Documenta, en Kassel, Alemania, que es el gran escenario del arte contemporáneo. Hay lugares que marcan la presencia de un artista en el circuito mundial: el museo Vouitton, en París, por ejemplo. Adrián Villar Rojas tiene 37 años y ya expuso en todos esos lugares. Y ahora el Museo Metropolitano de Nueva York (Met) le ha pedido una obra para su terraza. Es que esa terraza, bautizada Iris and B. Gerald Cantor, es una galería a cielo abierto y está festejando sus treinta años.

Esa es la tarea que le encomendaron a este artista al que en Rosario, donde nació, llaman “El Messi del arte”. Tienen con qué.

El desafío no era sencillo: esa terraza es vista por muchos como un buen lugar para pasar una noche de verano, más que como una sala de arte. Pero Villar Rojas se tomó en serio lo de la celebración y decidió trabajar con las obras del museo, sin olvidar la enorme colección que estaría literalmente debajo de sus esculturas. La muestra que hizo se llama El teatro de la desaparición y está compuesta por dieciséis esculturas hechas a partir de obras que el artista eligió del acervo del museo. Estas esculturas se combinan con otras, hechas a partir de modelos -amigos y conocidos- y en tamaño real. Todo alrededor o sobre la mesa de un banquete. Un banquete de arte servido frente al paisaje urbano de Nueva York.

Para empezar, el artista recorrió el enorme museo y dijo que lo impactaba ver “cómo las cosas son parte de la vida cotidiana de la gente y luego el museo las congela y las saca de esas experiencias que compartimos los humanos”.

Trabajó, le dijo al New York Times, imaginando “un museo sin divisiones, sin geopolítica, totalmente horizontal”. Quería -de ahí la mezcla- romper con las categorías que un museo construye.

Por ejemplo, hay una estatua del rey Haremhab del año 1336 antes de Cristo en Egipto: ahora una mujer en zapatillas cabalga sobre sus hombros. Sobre su cabeza hay una réplica de la imagen de la deidad hindú Ganesha, del siglo XVIII. Con la mano izquierda, Ganesha levanta una réplica de una escultura de Tutankamón. Y con la derecha cubre los ojos de Haremhab.

EL recorrido por el museo se hizo en enero. Tras la elección de las piezas, se trabajó con dos técnicas. Una fue la “fotogrametría”, un procedimiento que crea modelos en tres dimensiones a partir de fotos tomadas con una cámara convencional. La segunda técnica implicó el uso de un scanner laser que tomó millones de puntos y con ellos hizo un modelo tridimensional. Los objetos más pequeños se hicieron en una impresora 3D. Las figuras más grandes, con una procesadora que las esculpió a partir de un bloque de poliuretano.

“Esto es un teatro. Yo escribo y dirijo un guión que trabaja las fortalezas y debilidades de mis actores. El trabajo coral se registra a través de la fabricación de objetos”, supo decir Villar Rojas hace un tiempo. Hablaba de otra obra, pero la explicación también sirve para pensar esta puesta.

Una puesta que incluye la copia de un caballero de piedra caliza del siglo XIII, sacado hace mucho tiempo de una abadía, en Francia. El artista la pulió a mano con una fina herramienta de metal. En la terraza el caballero ahora está en una mesa, en medio de elementos de un banquete, con réplicas de placas persas que ya cumplieron los 1.500 años. Un modelo en 3-D de una mujer se acurruca contra él y saluda con una mano.

Cuando ves las figuras en persona, dice Laura Van Straaten en el New York Times, te dan ganas de pellizcarlas. “

Adrián Villar Rojas (Rosario, 1980) es un joven artista argentino reconocido en el mundo, que emplea recursos del dibujo, la escultura, la música, la ciencia ficción y la instalación para crear realidades alternativas que muchas veces aluden a un mundo apocalíptico o mitológico. Algunas de sus instalaciones alcanzan dimensiones colosales, como la que expuso en Estambul en 2016: 29 esculturas de animales montados sobre plataformas de cemento, en el mar. Ha expuesto en bienales y muestras argentinas y en importantes museos extranjeros, entre ellos la Serpentine Gallery de Londres, el Louvre de París y el Guggenheim de Nueva York.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s